domingo, 14 de febrero de 2016

PUERTAS AL INFIERNO
cuento de terror 



Recuerdo que caminaba por las calles de Londres, cuando un día decidí cambiar mi ruta para conocer un poco más de la ciudad. Iba caminando escuchando de fondo a mis queridos Sex Pistols; cuando pasé por afuera de una casa abandonada. La fachada de la casa me gustó bastante y la curiosidad me mató así que decidí entrar, cuando iba subiendo por la escalera para poder quedar enfrente a la gran puerta con una enorme equis de color rojo, se abre la puerta y sale un hombre muy bien vestido, yo diría que es ejecutivo pero la pregunta es: ¿Qué hace acá?
El hombre me miró con cara de espanto y me pregunto: – ¿y tú? ¿Qué haces acá?, yo algo nervioso trato de responderle: – nada, lo que pasa es que tengo que dibujar una casa para mi trabajo de la universidad y esta me pareció perfecta. El hombre me miró con una mirada de desconfianza. Quedamos en silencio unos minutos y me dice: – Bueno entra, pero ten cuidado que esta casa está muy vieja y quemada, ¿Quemada? Dije yo un tanto atónito, ya que, la fachada de la casa estaba intacta. Mmm… me quedo mirando unos minutos y le pregunto: ¿Y usted? ¿ que anda haciendo por acá? ¿Es suya la casa? El hombre me mira pone su mano en uno de mis hombros y me dice con voz profunda: – Estoy acá por una historia que anda dando vueltas de esta casa. ¡¿Una historia?! Exclame, sí una historia ¿por? ¿Qué acaso te interesa? Me pregunta aquel hombre. Yo sin dudarlo dos veces respondo que sí.
Cuando entré a la casa me dio mucho calor y me di cuenta que la casa realmente estaba quemada, lo primero que le pregunte fue: ¿Por qué hace tanto calor? Él me mira y me dice: siéntate, escúchame y no me interrumpas yo solo respondí moviendo mi cabeza.
Hace tiempo en esta casa vivía una buena familia que fue corrompida por la necesidad. Él, un hombre ejemplar que poseía un buen trabajo y mucho dinero, la dueña de casa una hermosa mujer que tenía embobado a todo el barrio, una mujer que parecía una bella muñequita de porcelana, también tenían un hijo, un varón muy inteligente y a la vez muy vanidoso y tímido y por último, la pequeña y bella hija, Virginia una muchacha de tez blanca y con un don para tocar el piano, escucharla era un privilegio.
Se cuenta que la empresa en donde trabajaba el hombre, cuyo nombre ya no recuerdo, quebró y eso provoco que esa familia tuviera que disminuir sus lujosos gastos. Al comienzo no podían creer que su lujosa vida se caía a pedazos. Comenzaron a salir a la luz deudas ocultas así que no les quedo otra que vender todas sus cosas, solo se quedaron que esta casa.
Se cuenta que un día el hombre cuando guardabas sus pocas cosas que le quedaban, en cajas encontró un extraño libro que decidió abrir, al abrirlo una extraña presencia y un extraño olor se apoderaron del lugar, era él… ¡¿Quién!?, ¿¡Quién era!? Dije totalmente exaltado. ¡Cállate! ¡Te dije que no me interrumpieras! Me dice con un tono muy pesado, luego de mirarme de reojos continua con la historia. Era el príncipe de las tinieblas que con su voz profunda lo mira al hombre y le pregunta: – ¿Por qué me han llamado inmundo animal? Dicen que el hombre un poco nervioso le cuenta su historia el príncipe de las tinieblas, lo mira y le dice ja, ja, ja, inmundo humano te vi en la cima y yo te hice caer un alma como la tuya es perfecta para mi pequeña colección y ahora mi ayuda te daré y tu alma será mía, ¿Qué necesitas? Bueno, lo que necesito dijo el hombre es que me ayudes a reconstruirme mi vida, quiero mis lujos, mi fama, mi dinero. Dicen que el diablo lo miro de pie a cabeza, rasgó su camisa y le quemó en su pecho un extraño símbolo, cuando terminó de quemar al hombre el diablo le dice el sello está terminado, el pacto está cerrado lo pedido te será concedido.
Tengo que confesar que esta situación me está dando un poco de miedo, el hombre que me contaba la historia, la contaba de una manera que parecía que la estuviera viviendo.